martes, 22 de mayo de 2012

Reseña "The E-Interview"


Bampton, Roberta and Christopher J. Cowton (2002) "The E-Interview". Forum: Qualitative Social Research [On-line Journal], 3 (2), Art. 9. Available at: 


Los autores de este artículo describen como las entrevistas por email (e-interview) son diferentes de las entrevistas cara-a-cara. La idea central es que el investigador puede sustituir la forma común de entrevistar por el intercambio de emails con el sujeto de investigación.

Las fortalezas de este tipo de acercamiento al sujeto de estudio son:

  • El uso del tiempo de la investigación puede variar al utilizar e-interviews. Por ejemplo, el entrevistador no tiene que fijar una fecha y hora específica para encontrarse con el entrevistado. Aunque esto puede significar un retraso en el contacto entre ambos.
  • Para los autores, es también relevante el hecho de que el entrevistado podrá responder las preguntas luego de haberlas reflexionado.
  • Otro de los beneficios se centra en que el investigador no tendrá que desplazarse a otros lugares, lo cual reduciría el tiempo y el costo de la investigación. Esto también le permitirá que el investigador establesca contacto con sujetos que se encuentran en lugares distantes.
  • Finalmente, también puede ahorrarse tiempo en la transcripción de las entrevistas, lo cual también elimina la existencia de errores de transcripción.
Por otra parte, puede suceder que el sujeto de la investigación tarda demasiado tiempo en responder o no responde en lo absoluto, esto puede preocupar a l investigador, a lo cual recomiendan encontrar el balance entre darle al entrevistado suficiente tiempo para responder y el momento del diálogo.

Reseña: "El Internet: un nuevo espacio para la investigación cualitativa"


Holge-Hazlton, Bibi (2002) "The Internet: A New Field for Qualitative Inquiry?". Forum: Qualitative Social Research, 3 (2), Art. 15. Available at: 


En este artículo, Holge-Hazlton describe como el Internet puede ser utilizado como un nuevo espacio para la recolección de datos cualitativos. La autora estudió a un grupo de jóvenes que habían sido diagnosticados con diabetes: el primer acercamiento con los sujetos de estudio lo realizó con entrevistas cara a cara, pero al darse cuenta que el Internet era un tema recurrente entre estos jóvenes recurrió también a las entrevistas por email.

Estableció el contacto a través de un pequeño anuncio en un sitio sobre diabetes en Internet y dice:

"El concepto antropológico tradicional de campo: un contexto específico, lejano en países exóticos, hacia donde los etnógrafos viajan, ha sido cambiado con una noción mucho más compleja y crítica del campo y el etnógrafo" (Holge-Hazlton, 2002:2). [1]

Para ella, el Internet es un espacio no-físico para la interacción de todo tipo de usuarios y además hay una mayor posibilidad de anonimato, lo cual no significa que haya una ausencia de "verdad" en la información que se pueda obtener.  Al contrario, se podrán encontrar diferentes formas de autorepresentación en la red y dice: "...yo creo que las representaciones de uno mismo son construcciones de historias en retrospectiva..." (Holge-Hazlton, 2002:11). [2]

Finally, she considers the cyberspace as a "extension of existing interaction" and because of that the current ethical practice in social investigations should be part of this extension.

[1] Traducción propia al texto de Holge-Hazlton
[2] Traducción propia al texto de Holge-Hazlton

domingo, 22 de enero de 2012

Teoria feminista y freudismo

Cuentos de hadas, relatos feministas. 
La Bella Durmiente y el freudismo en la construcción del la feminidad
Gabriela Licausi
Maestría en Estudios de la Mujer - UCV
Ilustración de Gabriela Licausi
Introducción
El camino hacia la feminidad, en la sociedad occidental, es obligatorio. La mujer, para ser considerada “normal” dentro de su propio espacio social, debe seguir los modelos que le han impuesto. Más aún, estos modelos son reproducidos de manera inconsciente, han sido interiorizados, naturalizados.
          El desarrollo de un ser humano, en una cultura, es un proceso de aprendizaje de prácticas sociales y creencias. En el momento en que un individuo nace, queda inserto en una cultura específica y deberá aprender a percibir la realidad a través de esa misma cultura (Martínez García, 2008: 289-290).
Dentro de ese proceso de aprendizaje, los metarrelatos son de gran importancia, ya que establecen las bases para que el sistema social imperante continúe reproduciéndose. Así, el individuo moldeado por distintos mecanismos socializadores se convierte en reproductor de los modelos que ha aprehendido.  
La feminidad, vista desde el androcentrismo, es un metarrelato que legitima la subordinación femenina y da paso a que persista el discurso hegemónico. Debido a esto, para romper con el patriarcado, es necesario deconstruir los metarrelatos de la actualidad. 
Por otra parte, en la construcción de estas narrativas actuales, desempeñan un papel de gran importancia las leyes, la historia, los mitos y los cuentos de hadas (Fernández Rodríguez, 1998:11).
          El objetivo de este ensayo es realizar una revisión del metarrelato de la feminidad, reforzado por el discurso freudiano, como un modelo que establece las bases para que el sistema patriarcal continúe justificando la desigualdad de género. 
          Este análisis se hará a partir de la comparación del cuento de la Bella Durmiente y la propuesta de Freud del complejo de Edipo en la mujer, para demostrar que las críticas feministas son pertinentes, ya que Freud da por sentado que los modelos aprendidos en la cultura son parte de la psique humana y por lo tanto, innatos.

El modelo freudiano de feminidad
Sigmund Freud (1856-1939) revolucionó la ciencia cuando comenzó a estudiar el desarrollo sexual de los niños como una manera de entender la las características psíquicas de los seres humanos. Sin embargo, a pesar de que su obra critica fuertemente la represión sexual de la época, al referirse a la mujer justifica su posición de inferioridad (Millet, 1975:237).
Así, Freud desarrolla numerosos textos asociados a la sexualidad infantil y al desarrollo sexual de la mujer, en este apartado se revisarán los textos: “Sobre la sexualidad femenina” escrito en 1931 y “33º conferencia. La feminidad” presentado en 1943. En estos dos textos, Freud, plantea que la mujer atraviesa desde su nacimiento, una serie de etapas que en circunstancias “normales” deberían llevarla hasta la feminidad.
En su modelo, este autor explica que; al igual que el hombre, la mujer también reproduce el complejo de Edipo, pero lo hace de manera negativa. En el caso del niño, desde que nace siente un apego hacia la madre (o la figura materna), quien lo llena de cuidados y le propicia toda serie de sensaciones. El que la madre sea su objeto de deseo, convierte al padre en su rival y por eso demuestra hostilidad hacia él, pero al descubrir que su madre no tiene un pene, teme sufrir el mismo destino de ser castrado por el padre y logra romper (no definitivamente) con el amor que siente hacia la madre, que posteriormente dirigirá hacia otra mujer.
En el caso de las mujeres, dice Freud, no sucede así. El primer objeto de afecto de la niña es la madre, ya que, en esta etapa que el autor llama pre-edípica, la niña es tan masculina como el niño, aunque más dócil y fácil de enseñar.  La niña posee un pene atrofiado: el clitoris, el cual durante esta etapa, es el ente regente de su sexualidad. Sin embargo, no siempre será así, pues tarde o temprano descubrirá que le falta “algo” y que, ese “algo”, la coloca en una posición de inferioridad e intentará por todos los medios, apropiarse de ese elemento del que ha sido despojada por la madre: el pene (Freud, 1986:230-235).
Lo anterior es lo que Freud llama: el complejo de castración y la envidia del pene y dice: “…se siente gravemente perjudicada, a menudo expresa que le gustaría tener ese algo, y entonces cae presa de la envidia del pene, que deja huellas imborrables en su desarrollo y en la formación de su carácter, y aun en el caso más favorable no se superará sin un serio gasto psíquico” (Freud, 1986b:116).
Luego de descubrir su estado de castración, la niña puede proceder de tres formas: en la primera forma, adopta una posición de pasividad y renuncia a su sexualidad; en la segunda, se niega a aceptar su inferioridad y “retiene la masculinidad amenazada”; y, la tercera, en la cual convierte a su padre en el nuevo objeto de deseo y así avanza hacia la feminidad (Freud, 1986b:118-120). La última de las formas es la  reacción que Freud considera normal, mientras que las otras pueden llevar a la neurosis y la frigidez (Freud, 1986:233).
Por último, el autor explica que la mujer sólo logrará superar la envidia del pene y sentirse satisfecha cuando de a luz un hijo y resalta que la satisfacción será aún mayor si ese hijo es hombre y concluye: “La madre puede transferir sobre el varón la ambición que debió sofocar en ella misma, esperar de él la satisfacción de todo aquello que le quedó de su complejo de masculinidad” (Freud, 1986b:124).
          En síntesis, se puede resaltar, que según Freud el desarrollo sexual “normal” de la mujer va desde una fase preedípica en donde siente apego hacia la madre, seguido por el descubrimiento de la castración y la transferencia de su afecto al padre, no sin antes comprobar que el objeto deseado no lo podrá obtener por sus propios medios. En otras palabras, la mujer, un ser nacido incompleto, deberá buscar el apoyo del hombre para poder llenar el vacío con el que ha nacido. Solamente un hombre será capaz de darle lo que tanto añora.

Criticas feministas al modelo freudiano de feminidad
Freud realizó una descripción detallada de los modelos de sexualidad tanto femenina como masculina en la sociedad occidental, sin embargo, en vez de entenderlos como estructuras sociales aprendidas e interiorizadas, los interpretó como estructuras psíquicas innatas. Obviando el contexto social y realizando un análisis desde una perspectiva masculina.
Millet, una de sus principales críticas feministas nos dice: “…su análisis podría haber resultado harto valioso si se hubiese mostrado suficientemente objetivo para reconocer que la mujer nace hembra en una cultura orientada hacia lo masculino y propensa a proyectar sus propios valores sobre la anatomía y a dotar de fuerza simbólica ciertos factores puramente biológicos.” (1975:240).
Esta es una crítica recurrente y Millet no es la única feminista que critica a Freud por pasar por alto el contexto social, Shulamit Firestone y Simone de Beauvoir son algunas de las autoras que resaltan este hecho como imperdonable, ya que de lo contrario el aporte de Freud, en lugar de legitimar la desigualdad de género, habría empujado a la ciencia a cuestionar su propia postura antrocéntrica.
Así es como en su texto, La dialéctica del sexo. En defensa de la revolución feminista (1976), Firestone nos expone la propuesta freudiana en base a los esquemas sociales y a la asignación de roles en la familia patriarcal de la sociedad y la época a la que Freud pertenecía. En otras palabras, esta autora explica que en la familia nuclear del sistema patriarcal, el rol asignado al padre es el de proveedor, dueño y señor de todo lo que le rodea (incluidos la mujer y los hijos). 
Por otra parte, la esposa e hijos son víctimas de este sujeto despótico por lo que crean una especie de complicidad silenciosa. En el momento en que el niño o la niña se dan cuenta que existe una posibilidad de salir al mundo exterior, rechazan a la madre a la cual se le ha asignado, simbólica, económica y culturalmente, un lugar pasivo en el espacio social, restringido meramente al hogar (Firestone, 1976:68-71).
           En cuanto a la crítica realizada por Simone de Beauvoir, se puede decir que se centra en la idea de que el ser mujer se construye socialmente como un ser imperfecto, incompleto que es obligado a aceptar esa supuesta feminidad si desea transformarse en una persona mayor. Beauvoir dice: “Ya sabía que su sexo la condenaba a una existencia mutilada y determinada; pero ahora lo descubre bajo la figura de una enfermedad impura y un crimen oscuro.” (Beauvoir, 1977: 71).
Existe otra postura entre las feministas a este respecto: Juliet Mitchell en su texto Psicoanálisis y feminismo, considera que el análisis freudiano es en realidad un análisis del sistema patriarcal y se opone a la crítica realizada por las otras autoras. Según Mitchell, el concepto de realidad social, utilizado por las críticas al freudismo, es limitado y pasa por alto que “la realidad social que Freud intenta esclarecer es la representación mental de la realidad de la sociedad” (1976:410).
Al respecto, esta autora resalta el concepto utilizado por los psicoanalistas, de inconsciente, que define como la transmisión y herencia de las leyes sociales y el lugar de reproducción cultural e ideológica (Mitchell, 1976: 407), este aspecto es necesario de resaltar para una interpretación más profunda, por eso en lo que sigue se hará una revisión del papel del inconsciente en la reproducción de los modelos, particularmente del modelo de feminidad.

Los cuentos infantiles y el psicoanálisis
En los estudios de los relatos, el psicoanálisis, desempeñó un papel importante, aunque la propuesta freudiana habla del simbolismo como código inconsciente (Sperber, 1988:11). Para Freud (1856-1939) el relato era una “forma simbólica” que debía ser descrita y clasificada a partir de su “sustancia” y que su objetivo era evidenciar las estructuras insertas en la mente humana (Taipe Campos, 2004:17).
El psicoanalista Carl Jung (1875-1961) consideraba que los símbolos no son fabricados, sino producto de la psique. Jung concibió su modelo a partir de los arquetipos y del inconsciente, tanto individual como colectivo. Los arquetipos, para Jung, son estructuras de imágenes presentes en la mente y que los humanos repiten en todas las culturas (Jung, 1992:29; (Duch, 2002:311-312), muy parecida a la propuesta freudiana de la herencia de las leyes sociales a través del inconsciente.
Este tipo de propuesta busca explicar la recurrencia de ciertos esquemas en las distintas culturas y al mismo tiempo justifica los modelos existentes en el sistema patriarcal, ya que establece que la representación de la realidad social es innata. Con esto, el psicoanálisis, nuevamente, ignora el contexto social y concibe modelos y símbolos particulares, como universales. Al igual que Freud, Jung pasa por alto que hay un proceso de aprendizaje de la cultura que conduce al individuo a reproducir modelos específicos.
De esta manera, “Los arquetipos y los mitos, han cumplido, en definitiva, la misión de hacernos llegar a todos, hombres y mujeres, modelos androcéntricos y patriarcales sobre las características de uno y otro sexo, sobre lo que deben hacer y lo proscrito para cada uno de ellos.” (Guil Bozal, 1998: 99).
En la antropología, hoy en día, los relatos y los símbolos han sido definidos como sistemas de creencias, maneras de ver y explicar una realidad dada, sistemas lógicos o formas de discursos (Lopez Austen, 1996:45). Para este ensayo, se abordará el relato como un mecanismo socializador que entre otras cosas introduce al niño o la niña en el sistema patriarcal.

Análisis de la Bella Durmiente
El relato de la Bella Durmiente ha sido encontrado en distintas partes del mundo y en distintos momentos históricos. Cada versión encontrada ha tenido modificaciones que podrían deberse a características de la sociedad de la época en la que surgió, pero lo que es cierto es que, aunque varíen los elementos de la historia, su estructura se mantiene intacta (Fernandez Rodríguez, 1998:30-34).  Para comprobar esto, en este apartado se revisaran cuatro versiones diferentes de La Bella Durmiente.

Metodologia de análisis:
Se eligió el relato de la Bella Durmiente, por ser un cuento que presenta un modelo de feminidad bastante específico, el objetivo de este análisis será establecer cuál es ese modelo y sus semejanzas por el modelo propuesto por Freud.
Para revisar el relato, se procederá de la misma manera que lo propone Propp en La morfología del cuento (2008) y Raíces históricas del cuento (2008b). Propp propone localizar distintas versiones de un relato y a partir de la repetición de elementos, localizar su estructura, aunque recomienda una revisión de los demás elementos en contraste con los cambios socioeconómicos experimentados en la época en la que se dan (Propp, 2008b:62).
Las versiones que se revisarán (principalmente, por razones de espacio y tiempo) serán sólo cuatro: la presentada por Giambatista Basile en 1634, la escrita por Charles Perrault en 1697, la publicada por los hermanos Grimm en 1812 (Fernandez Rodríguez, 1998: 34-44) y la versión producida por Disney en el año 1959.

Basile, 1631. Talía, Sol y Luna
Un oráculo anuncio que la princesa Talía moriría al pincharse el dedo con una brizna de lino, por lo que el rey prohibió el uso del lino o el cáñamo en todo el reino. Un día la princesa se encontraba en la ventana y vió a una mujer hilando y por curiosidad se acercó a observar la actividad que realizaba, pero cuando tomó el hilo, un pedazo le tallo en el lino se le clavó debajo de la uña y se desmayó.  Y el rey destrozado por la muerte de su hija, la coloca sobre una cama de terciopelo y cierra las puertas del palacio para después irse. Años más tarde se aparece un rey que se encontraba cazando en los alrededores, se introduce en el palacio y encuentra a la princesa durmiendo. Al verla tan hermosa no aguanta la tentación y la posee, para luego partir y olvidar rápidamente su aventura. La princesa queda embarazada y tiene un niño llamado Sol y una niña llamada Luna. Un dia el niño, por hambre, comienza a chuparle el dedo a la madre en el sitio donde se encontraba la astilla del tallo y logra extraerla, haciendo que su madre despierte. El rey recuerda un día a la hermosa princesa durmiente y decide regresar a verla, descubriendo que ha despertado y que ha dado a luz a sus dos hijos. El rey es casado y su esposa al descubrir la existencia de Talía y los niños, decide enviar a buscarlos. Cuando se los presentan, ordena que los cocinen para dárselos de comer al rey, pero al enterarse de lo ocurrido, el rey manda a la reina a la hoguera y finalmente se casa con Talía (Basile, 2009).

Perrault, 1697. La Bella Durmiente del Bosque
Un rey y una reina logran tener una hija después de muchos años esperándola, para celebrar invitaron a siete hadas a su bautizo, pero olvidaron llamar al hada que hacía más de 50 años no se veía, ésta apareció en la celebración algo enojada. Las hadas fueron otorgando a la bebe distintos dones: belleza, gracia, bondad, hermosa voz, que supiera tocar todos los instrumentos y que bailara a la perfección. El hada vieja habló entonces, condenando a la niña a morir al herirse la mano con un huso. Luego de la maldición, el hada partió dejando a todos los presentes consternados, sin embargo, el hada número siete aún no había hablado y anunció que la princesa no moriría, si no que dormiría por cien años hasta que la despertara el hijo de un rey. El rey asustado prohibió los husos y aquel que no cumpliera la orden pagaría con la muerte. Pasaron 15 o 16 años y un día en que el rey y la reina habían salido a pasear, la princesa comenzó a recorrer el castillo, hasta que llegó a lo alto de una torre en donde se encontraba una anciana hilando en una rueca, ya que jamás había escuchado que se prohibieran los husos. La princesa se le acercó con curiosidad e intento hacer lo mismo que la vieja mujer, pero como era algo atolondrada, se pinchó con el huso y desfalleció al instante. El rey al encontrarla de esa manera entendió que aquella maldición había sido inevitable y ordenó acomodar a la princesa rodeada de adornos, el hada que había cambiado la profecía durmió a todos los presentes excepto al rey y la reina, quienes después de besar la frente de su hija partieron del palacio. Cien años después, el hijo de un rey se encontraba cazando cerca de aquel lugar y escuchó la historia de la hermosa la doncella durmiente y decidió ir hacia el castillo a buscar a la princesa. El príncipe atravesó el camino de espinos, se introdujo en el lugar en el que reinaba el silencio y llegó hasta donde estaba la princesa, se arrodilló a su lado y en ese instante, ella despertó. Todos los habitantes del palacio despertaron y el príncipe y la princesa contrajeron matrimonio. El príncipe mantuvo oculta de sus padres a su esposa, ya que le tenía algo de miedo a su madre que pertenecía a la raza de los ogros. Luego de dos años tuvieron dos hijos llamados Aurora y Día, y dos años más tarde murió el rey, por lo que el príncipe ascendió al trono y fue entonces cuando presentó a su esposa e hijos. Tiempo después el nuevo rey tuvo que ausentarse para ir a la guerra, dejando a la nueva reina completamente desprotegida, la reina madre se aprovechó de esto para acabar con su nuera y nietos. Ordenó a su cocinero preparar a la princesa Aurora para luego comérsela, el cocinero no pudo hacerlo, así que ocultó a la niña y tomó un cordero, lo preparó lo mejor posible, logrando así engañar a la reina quien disfrutó en exceso el platillo. Días después la reina se antojó de comerse al niño y ordenó al cocinero repetir el crimen, el cocinero volvió a servirle un cordero a la reina ocultando al pequeño. A los días la reina envió al hombre a cocinarle a la joven reina, quien al verlo llegar se resignó y sacrificadamente se ofreció a morir. El cocinero tampoco pudo asesinarla a ella, por lo que le contó que había ocultado a sus hijos en su casa y que también haría lo mismo con ella, de esa manera engaño nuevamente a la perversa reina. Un día paseaba la reina por el jardín cuando escuchó la risa de los pequeños y descubrió que había sido traicionada, así que ordenó que apresaran al todos, cuando ya estaba a punto de arrojarlos a un pozo lleno de lagartos, regresó el rey y al verse descubierta, la reina madre se arrojó al pozo y murió. El rey se sintió disgusto al ver a su madre morir de esa manera, pero dejó de preocuparse cuando vio a su bella esposa e hijos (Perrault, 2000:12).

Hermanos Grimm, 1857. La Bella Durmiente
El rey  y la reina no podían tener un hijo. Un día mientras la reina se bañaba una rana salió del agua y le dijo que tendría un hijo ese año. El rey y la reina tuvieron una hija y para celebrar, el rey realizó a una fiesta a la que invitó a doce hadas, pero en el reino había trece hadas y no llamó a la última porque no tenía suficientes platos de oro. El día de la celebración, las hadas le obsequiaron a la princesa distintos dones, entre ellos belleza y virtud. Sin embargo, el hada número trece también se presentó molesta por no haber sido invitada y ofreció un regalo a la princesa: al cumplir los quince años se pincharía el dedo con el huso de una rueca y moriría. Al partir, el hada número doce, que no había podido dar su obsequio a la niña, ofreció reparar el mal y anunció que la princesa no moriría, sino que dormiría por 100 años. El rey, asustado por la maldición ordenó quemar todas las ruecas existentes en el reino. Pasaron los años y la princesa creció siendo admirada por todos los que la conocían debido a su virtud y belleza. El día en que cumplía los 15 años, el rey y la reina tuvieron que ausentarse por unas horas, lo cual aprovecho la joven para aventurarse a recorrer los lugares del castillo que no conocía. Llegó a una torre muy alta, subió a lo largo de unas escaleras de caracol y se detuvo ante una puerta que tenía una vieja cerradura, en esa puerta había una llave que la princesa giró para luego entrar en una habitación. En el lugar se encontraba una anciana hilando con una rueca, la joven tomó el huso que sostenía la mujer e intento imitarla, pero se pinchó y al instante se desmayó, cumpliéndose así la profecía. Todo el castillo cayó en un sueño profundo, incluyendo el rey y la reina que acababan de regresar. Muchos años pasaron y un príncipe escuchó la leyenda de una princesa de singular belleza que dormía al interior del castillo y decidió ir a buscarla. Al llegar, la entrada estaba rodeado de un gigantesco espino, pero cuando se acercó, los espinos cedieron el paso. Atravesó las distintas habitaciones del lugar y fue encontrándose con todo sus habitantes dormidos, avanzó hasta llegar a donde se encontraba la princesa y como era tan hermosa decidió besarla, al hacer ésto, la doncella despertó y le sonrió. Juntos bajaron para descubrir que el palacio entero comenzaba a despertar. Con gran alegría se celebraron las bodas la Bella Durmiente y el príncipe que la había rescatado de su largo sueño (Grimm, 2000).

 Disney, 1959. La Bella Durmiente
La versión de Disney es la más conocida en la actualidad, lo cual podría deberse a que la difusión cinematográfica es mayor a la literaria. De una manera u otra, parece ser pertinente tomarla en cuenta,  ya que, no solamente reproduce, al igual que las historias anteriores, un modelo de feminidad específico, sino que puede considerarse una de las versiones más modernas del relato medieval y que a pesar de que apareció por primera vez hace más de 50 años, sigue siendo vista por las distintas generaciones:
El rey y la reina tienen una hija a la que llaman Aurora y para celebrar su nacimiento realizan una gran fiesta, en su honor e invitan a tres hadas, aunque olvidan invitar al hada malvada del reino: Maléfica. Las hadas le conceden varios dones a la pequeña princesa, la primera le otorga belleza sin igual y la segundo una hermosa voz, pero cuando llega el turno de la tercera, Maléfica se aparece y reclama el que no la hayan invitado, anuncianado que al cumplir los 16 años la princesa se pinchará el dedo con el huso de una rueca y morirá. La tercera de las hadas decide cambiar la maldición y anuncia que no morirá, sino que dormirá hasta que el beso del amor la despierte. Las hadas deciden llevarse al bebé al bosque para protegerla y allí crece rodeada de la naturaleza y los animales. El día que cumple los 16 años conoce al príncipe Felipe, su prometido, y sin saber quién es, se enamoran. Las hadas deciden regresar al palacio y es allí en donde la princesa, engañada por Maléfica toca el huso y pierde la conciencia. El príncipe, mientras tanto, es atrapado por la malvada bruja y encerrado, pero con la ayuda de las hadas logra escapar, se enfrenta a un enorme espino que ha crecido alrededor del palacio y asesina a maléfica que se había convertido en dragón. Finalmente llega a la torre en la que ha sido colocada la princesa Aurora y la besa, haciéndola despertar. Juntos descienden al palacio donde los esperan para celebrar.

Estructura del relato
Nace una princesa esperada, se realiza una gran celebración y distintas hadas le otorgan dones: belleza, virtud, hermosa voz. Un hada malvada, se presenta en la fiesta y la maldice. La niña alcanza la edad especificada (15 o 16 años) y la profecía se cumple: se pincha el dedo con un huso y cae en un largo sueño, hasta que un hombre llega a despertarla.

Semejanzas y diferencias entre las versiones
Las versión de Basile, que es la más antigua aquí revisada, es la que más se aleja de la demás versiones. Por ejemplo, no aparecen las hadas que le otorgan dones a la princesa ni el hada malvada, sin embargo, nos encontramos con un rey violador y adúltero, así como el hecho que la princesa se despierta cuando se convierte en madre, muy diferente a las otras versiones en donde la joven despierta cuando aparece el príncipe.
Perrault, en cambio, incorpora a las hadas y permite que la princesa despierte antes de ser poseída por el príncipe, sin embargo, esta versión tiene un final similar a la de Basile, ya que la historia continúa hasta la aparición de la reina caníbal, aunque en lugar de ser la esposa del rey, es la madre.
Por su parte, los hermanos Grimm nos presentan una versión más sencilla, con un final más corto en donde la princesa despierta y alcanza la felicidad esperada con un beso del príncipe. Probablemente la versión de Disney se basó en este relato para adaptarlo también a su manera. Ahora bien, lo elementos que más se repiten son: la princesa esperada, los dones otorgados, la presencia de un hada malvada, la maldición, la edad de la joven y el huso.

El modelo de Feminidad en la Bella Durmiente
En base a los elementos que más se repiten en el relato podemos analizar cuál es el modelo de feminidad que se nos presenta a través del cuento de la Bella Durmiente. La niña ha nacido después de una larga espera, en la versión de los hermanos Grimm, por ejemplo, a la reina se le aparece una rana que le anuncia la llegada del bebé. El simbolismo presente en este momento es claro, la rana y el agua simbolizan la fecundidad y el anuncio, nos presenta la satisfacción del deseo de la reina al convertirse, finalmente en madre (Cooper, 2000:233).
En cuanto a los dones otorgados, varían de acuerdo al relato, pero siempre resaltan: la belleza, la virtud y dotes musicales. Este aspecto es de gran importancia, ya que resalta los atributos esperados en una joven mujer, siendo la belleza el más repetido, ya que cuando el joven príncipe (o rey en el caso de la versión de Basile) encuentra a la doncella durmiente, lo primero que nota es su increíble belleza.
Por otro lado se nos presenta la imagen de una mujer poderosa, en contraposición a la de mujeres pasivas e impotentes, pero buenas (la madre de la princesa, la princesa, las hadas buenas). Esta mujer poderosa no sólo es astuta, sino que aparece personificada de distintas maneras como el caso del hada malvada o de la reina celosa (tanto la madre ogra como la esposa engañada), pero es a su vez malvada, cargada de símbolos negativos a pesar de ser, al menos en esencia, la mujer más astuta del lugar (Fernández Rodíguez, 1998:36).
Es decir, la reina buena y la doncella durmiente son pasivas y triunfarán al final, realizándose como esposas o como madres, mientras que el hada malvada, la reina celosa o la madre caníbal son castigadas con la muerte por su terrible osadía de ser poderosas e inteligentes.
En la versión de Disney, que es la más reciente, nos encontramos con otro tipo de mujer: las hadas que le regalan los dones a la princesa son también agentes activos en su rescate, ya que gracias a ellas el príncipe logra convertirse en héroe, sin embargo, es poco probable que una niña en proceso de aprendizaje de los roles y modelos asignados socialmente a su sexo, se sienta identificada con tres pequeñas hadas adultas que no encajan en el ideal de belleza femenina actual.
Finalmente, la maldición, la edad de la joven y el huso son símbolos que han sido interpretados por distintos autores como la llegada de la niña a la pubertad, la menstruación y el encuentro sexual, ya que el huso es considerado un símbolo fálico (Cooper, 2004:86).

De la bella durmiente a Freud
La bella durmiente es una joven que nace y recibe los dones de la belleza y la virtud, otorgados por hadas que pueden ser vistas como la madre descrita por Freud en la etapa pre-edípica. En algún momento de su infancia se aparece también un hada malvada que la maldice, esta mujer es la madre del complejo de Edipo y la maldice porque la hace mujer, es aquí en donde nos encontramos el complejo de castración. Así, al alcanzar una edad sexual socialmente aceptable, la niña guiada por la madre hostil comprende que no tiene un huso-pene e intenta apropiarse de éste, pero sufre una herida y cae en un profundo sueño.
            Freud resalta que al introducirse en la envidia del pene la niña se ve abordada por una “oleada de pasividad” que la dirigirá hasta la feminidad (Freud, 1986:120), esta supuesta pasividad podría ser el sueño profundo al que es introducida la Bella Durmiente, al entender su propia castración y por consiguiente su inferioridad.
            En la versión de Basile, es interesante ver como la princesa despierta de su sueño cuando su hijo-pene le extrae la astilla. En este caso, la Bella Durmiente escapa del sueño gracias a que se ha convertido madre, muy parecido a lo que expone Freud en donde la única manera de que una mujer, que ha descubierto su propia inferioridad, se sienta satisfecha es que se convierta en madre.
          De igual manera, el que despierte con la ayuda de un príncipe nos muestra otro elemento más del modelo de feminidad del discurso patriarcal, en donde la mujer sólo puede alcanzar la felicidad con un hombre-pene a su lado —incluso si ese hombre es un violador y adúltero.

Conclusiones
Freud a través de su análisis del complejo de Edipo, en el hombre y en la mujer, reproduce y justifica un modelo que ya existía. Ya en la época de la Sofía de Rousseau este modelo estaba presente. De esta manera, podemos ver que por mucho tiempo ha existido un esquema del ideal femenino, en donde la mujer es presentada como un ser pasivo, narcisista y débil cuyo único objetivo en la vida es la maternidad (Rousseau, 2002: 332 ; Freud, 1986:120-125). Freud, simplemente lo legitimó con el discurso científico.
       El relato de la Bella Durmiente presenta ese mismo modelo: doncella virtuosa y hermosa que a partir de su debilidad debe incitar la virilidad del hombre. Lo interesante de este ejemplo es, justamente, que a pesar de que se hayan dado una enorme cantidad de cambios en la sociedad occidental, en los últimos siglos, las bases del sistema patriarcal siguen manteniéndose tan fuertes como en el principio.
       El hecho que la estructura del relato haya persistido durante siglos, evidencia que no se ha dado una verdadera transformación porque el discurso patriarcal continúa reproduciéndose. De la misma manera que la Revolución Sexual fracasó porque no fueron cuestionadas las estructuras y modelos sociales ni mucho menos la familia nuclear, institución central del discurso patriarcal (Millet, 1975: 235).
        Esta es la historia de una niña que le huye a una bruja malvada para que no la castre y que cuando es castrada, queda reducida a una cama en donde esperará ser rescatada. Es la historia de dominación masculina y es la historia de la joven “herida, avergonzada, inquieta y culpable.” (Beauvoir, 1977:71). La verdadera pregunta que debe surgir ante todo esto es: ¿Cómo deshacernos de unas estructuras sociales que nos llevan a percibir la realidad de una manera determinada y que han existido a lo largo de varios siglos?

Bibliografia


Basile, Giambattista (2009) Pentameron. Edición digital: www.gutenberg.org


Beauvoir, Simone (1977) El segundo sexo. Buenos Aires, Siglo XXI


Cooper, J.C. (2004) Cuentos de hadas. Alegorías de mundos internos. Barcelona, Paidós


Duch, Lluís (2002) Mito, interpretación y cultura. Barcelona, Herder


Fernández Rodríguez, Carolina (1998) La bella durmiente a través de la historia. Oviedo, Universidad de Oviedo


Firestone, Shulamit (1976) La dialéctica del sexo. En defensa de la revolución feminista. Barcelona, Kairós

Freud, Sigmund
------ (1986) “Sobre la sexualidad femenina”. En: Obras completas. Volumen XXI: El porvenir de una ilusión, El malestar en la cultura, y otras obras (1927-1931). Buenos Aires, Amorrortu, p. 224-244
------ (1986b) “33º conferencia. La feminidad”. En: Obras completas. Volumen XX: Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, y otras obras (1932-1936). Buenos Aires, Amorrortu, p. 104-125

Guil Bozal, Ana (1998) “El papel de los arquetipos en los actuales estereotipos sobre la mujer”. En: Comunicar, nº11, Sevilla, pp. 95-100


Grimm, Jacob y Wilhelm Grimm (2000) La bella durmiente. Edicion digital:www.elaleph.com


López Austin, Alfredo (1996) Los mitos del Tlacuache. Caminos de la mitología mesoamericana. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, México

Martinez García, Bernardo (2008) “El aprendizaje de la cultura y la cultura de aprender”. En: Convergencia, vol. 15, nº 048, Toluca, Universidad Autónoma del Estado de México, pp. 287-307


Millet, Kate (1975) Política sexual. México, Aguilar


Perrault, Charles (2000) La bella durmiente del bosque. En: Los cuentos de mamá ganso. Edición digital: www.dominiopublico.com


Propp, Vladimir
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------ (2008b) Morfologia del cuento. Cologón, México






Rousseau, Jean-Jacques (2002) Emilio o la educación. Barcelona: Edicomunicación s.a.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Investigación feminista


Desde la hoguera. Androcentrismo y feminismo en la producción del conocimiento científico



Gabriela Licausi Pérez
Maestría en Estudios de la Mujer / UCV
Introducción
Existe una relación dialéctica entre sociedad y ciencia: las distintas esferas (cultural, política, económica, académica e ideológica) están interconectadas de tal manera que los procesos y fenómenos que se dan en una, afectan a las otras. De esta forma, lo social influye en lo académico y viceversa. Si vivimos en una sociedad patriarcal, sesgada por un androcentrismo que es producto de una larga historia de dominación masculina (Cervantes, 1994:11), es de esperarse que nos encontremos también, ese mismo androcentrismo en la producción del conocimiento.
Desde sus inicios la investigación feminista ha tenido como objetivo principal demostrar la presencia de este sesgo de género en las ciencias, el cual ha dado paso a la justificación de la desigualdad. En este ensayo se pretende hacer una revisión de qué es la investigación feminista y su relevancia en las ciencias sociales a partir de tres autoras: Marta Castañeda (2008), Sandra Harding (1998) y Teresita de Barbieri (1998).

Por qué investigación feminista
Cuando se habla del androcentrismo en las ciencias, se está buscando criticar, primero, que el hombre es el centro de todo análisis social y segundo, la idea de que la mujer, por naturaleza, está subordinada al hombre y por lo tanto no es necesario tomarla en cuenta en la formulación de problemas de investigación social (Cervantes, 1994:10; De Barbieri, 1998:103-104).
La crítica central de la investigación feminista a la ciencia —y en particular a las ciencias sociales— se basa, precisamente, en que los estudios que se han realizado, no toman en cuenta la posición de la mujer y que, cuando lo hacen es para justificar la desigualdad (De Barbieri, 1998:104).
Así, este tipo de investigación surge, principalmente, por tres razones:  a) demostrar que el androcentrismo está presente en la construcción del pensamiento científico; b) promover que haya una  producción de conocimientos que las mujeres quieren y necesitan, dando paso a que ellas también sean participantes activas de las comunidades científicas (Castañeda, 2008:15) y; c) producir conocimientos que sirvan para la acción feminista, buscando que la crítica y el análisis no permanezcan en la academia, sino que influyan en las demás esferas de la sociedad (De Barbieri, 1998:105).
Otro elemento particular del enfoque feminista, se refiere a la crítica de que la producción del conocimiento científico no sólo está en las manos de hombres, sino en que estos hombres son blancos, occidentales y burgueses. De esta manera, el conocimiento, además de androcéntrico, es también etnocéntrico, racista y clasista (Castañeda, 2008:74 y Harding, 1998:20).
Desde este punto surge una crítica a los cánones de la ciencia occidental que, durante siglos, ha  presentado la realidad social desde una sola perspectiva. El problema no es la existencia de un conocimiento situado, sino que éste no sea reconocido como tal y se presente ante el mundo como único y universal. En otras palabras: la narrativa patriarcal como el cosmos del discurso de científico.

Método, metodología y epistemología
Harding, en su texto ¿Existe un método feminista? se opone a la afirmación de que existen “nuevos” métodos de investigación que han sido aportados por las feministas, realizando una diferenciación bastante precisa entre método, metodología y epistemología.
Para la autora, muchos investigadores han cometido el error de hablar de los tres términos en la misma forma y para evitar incurrir en ese error, los define de la siguiente manera: a) el método, se refiere a las técnicas a través de las cuales la información es recopilada; b) la metodología, se entiende como el análisis y la teoría de los procedimientos de investigación, y; c) la epistemología, habla de las estrategias de validación del conocimiento (Harding, 1998:12-14).
Según Harding, no existe un método distintivo de la investigación feminista, sino que son nuevas maneras de utilizar los tres métodos ya conocidos: entrevistas, observaciones y registros históricos. Por eso afirma que no se puede hablar de nuevos métodos, sino de nuevos usos, los cuales serán mencionados más adelante.

Los estudios sobre mujeres desde la investigación tradicional
Tanto Martha Castañeda como Sandra Harding hacen énfasis en que existen trabajos que, aún cuando, han abordado a las mujeres como sujetos de estudio no deben ser considerados investigación feminista.
Según Castañeda en esos estudios se justifica la situación desigual de las mujeres sin que se realicen propuestas que busquen eliminarla, mientras que la investigación feminista procura, por medio de la investigación, el cambio social necesario, una doble mirada: científica y política.
Harding, por su parte, establece que los enfoques tradicionales en donde se estudian a las mujeres son androcéntricos y explica tres clases de estudios: los que suman o agregan mujeres, los que estudian la participación de las mujeres en la vida pública pero desde una perspectiva masculina y los que colocan a las mujeres como víctimas inertes incapaces de buscar el cambio social (Harding, 1998:16-17).

Nuevas maneras de producir conocimiento
Lo que convierte a la investigación feminista en una nueva manera de producir conocimiento, es la aproximación desde la experiencia de las mujeres. Surge aquí una crítica más a las formas de investigación androcéntricas, ya que, como se mencionó anteriormente, en éstas se sitúa la problemática desde la perspectiva de los hombres como un aspecto universal de la sociedad, de la cultura e incluso de la humanidad, es decir, “lo masculino es igual a lo humano” (De Barbieri, 1998:107; Harding, 1998:20-21).
La propuesta de las feministas ha sido, por el contrario la de producir conocimientos desde las experiencias de las mujeres, pero admitiendo que estos sujetos están situados en un contexto específico y que no necesariamente explica la situación de otras mujeres en el mundo, por ello se habla de “las experiencias de las mujeres” (en plural).
Sin embargo, no se trata sólo de ser mujer en un contexto determinado, sino también que cada mujer tiene experiencia individual que la diferencia de otras mujeres, por lo tanto sus vivencias no debe ser generalizadas.
         Otro elemento importante de este tipo de investigación es la aceptación de que la investigadora o investigador son sujetos reales, históricos que poseen intereses específicos, así, se da un “reconocimiento de que las creencias y comportamientos culturales de las investigadoras feministas moldean los resultados de sus análisis tanto como lo hacen los de los investigadores sexistas androcéntricos.” (Harding, 1998:25).

De brujas o científicas
Las brujas en la edad media
El androcentrismo científico no se ha limitado a mantener vigente el discurso patriarcal, sino también, a través de ese discurso ha llevado a cabo la erradicación de las mujeres en los distintos campos de conocimiento.
Las cacerías de brujas en la edad media fue un hecho que coincidió con períodos claves del surgimiento de la ciencia moderna. Para Castañeda, las mujeres que fueron perseguidas, torturadas, asesinadas y, a quienes se les impuso el título de “brujas”, eran mujeres portadoras de un saber específico que, además, era exclusivo a las mujeres por ser parte de la tradición oral de la época (Castañeda, 2008:80).
De esta manera, los crímenes fueron justificados ideológica y religiosamente con el objetivo de eliminar una línea del conocimiento de mujeres.

Contrariamente a lo que se cree las brujas, curanderas y sanadoras no eran ignorantes… De hecho, se les atribuye el uso de multitud de remedios experimentados por siglos y siglos que aún se utilizan en la farmacología moderna… La persecución de brujas nos muestra la historia de varones que persiguen a mujeres en pos de crear el monopolio masculino sobre profesiones rentables como la religión y la medicina. La bruja presentaba una amenaza al poder de la Iglesia por muchos motivos: era mujer y respetaba su sexualidad como sagrada (Gamba, 2007:42-44).

Con este ejemplo se puede ver como, a distintos niveles, en la sociedad se reproducen mecanismos que justifican y legitiman maneras específicas de proceder, siendo el objetivo esencial de este mecanismo en particular, la eliminación de sujetos cognoscentes distintos a los ya existentes, lo cual otorgaría a los grupos dominantes  control total sobre la producción del conocimiento.

Las brujas de Yucatán
Tomando lo anterior como punto de partida, se puede pensar en mitos de diferentes culturas en donde los símbolos que giran en torno al ser mujer legitiman y justifican su erradicación en los distintos espacios e instituciones a cargo de la producción del saber. Por ejemplo, los mitos de brujas en las comunidades mayas de Yucatán, hablan de mujeres que comen niños y se quitan la piel, sin embargo al realizarse un examen más detallado de estos relatos se puede descubrir que las transgresiones principales de estas mujeres se refieren al ámbito doméstico.
Las brujas son definidas como mujeres “flojas” que no se encargan ni de sus esposos ni de sus hijos y que detestan realizar las actividades del hogar, mientras que tienen poderes sobrenaturales y acceso a un tipo de conocimiento medicinal único. Las historias terminan en que las mujeres son siempre asesinadas por sus esposos, quienes les quitan la cabeza como castigo por sus “transgresiones” (Licausi, 2010:28).
Este relato, muestra varios aspectos validos a ser retomados en una investigación feminista. Primero, encontramos el elemento resaltado por Castañeda, en donde las mujeres, poseedoras de un conocimiento exclusivamente femenino son vetadas. El segundo, tiene que ver con la separación genérica del espacio a través de las creencias, es decir, la mujer es remitida al espacio doméstico y obligada a permanecer en él sin que se le permita explorar espacios considerados propios de los hombres.
El último aspecto tiene que ver con la violencia de género, ya que, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en México, uno de cada tres hogares registra algún tipo de violencia; de cada 100 hogares donde el jefe de hogar es hombre, 33 han registrado violencia doméstica y en 22 de estos hogares la violencia va dirigida hacia la mujer. Estos niveles altísimos de violencia de género se presentan también en Yucatán, estado que se encuentra entre los 13 primeros del país con mayor porcentaje de muertes violentas de mujeres (14 %).[1]
Una pregunta que podría existir desde un análisis tanto feminista como mitológico sería: ¿existe alguna relación entre las brujas mayas y la violencia de género? Pensemos en la memoria colectiva y en la tradición oral como elementos configuradores de identidades de género y en imaginarios sociales en donde las mujeres que no cumple con sus “deberes domésticos” son consideradas transgresoras y merecen ser castigadas.

Comentarios finales
   En una conferencia dada en la Universidad de Oviedo en febrero del 2006, Gayatri Spivak, se hace la pregunta: ¿Por qué los estudios de la mujer? Su respuesta se centra en el concepto heteronormatividad reproductiva, el cuál define como la institución más antigua de la humanidad a través de la cual la mujer solo existe para reproducirse (2010:18-21).
      En el Diccionario de estudios de género y feminismos se puede encontrar el término heterosexualidad obligatoria y, de la misma manera que Spivak, se explica que la mujer es percibida desde un punto de vista social, como complemento del hombre, lo cual podría deberse a “la naturalización de las relaciones entre mujeres y hombres cuya base se sostiene por una visión reproductivista…” (Gamba, 2007:171).
             Las características biológicas han sido utilizadas durante siglos para naturalizar  la desigualdad de género, el centro del análisis de la investigación feminista está, precisamente en la desmitificación de esta naturalización. De esta manera, al admitir que lo sexual es un sistema de diferenciación construido socialmente (Cervantes, 1994:10),  se pueden buscar las herramientas para romper con el androcentrismo presente en las ciencias.
  Es decir, al romper con la idea de que el hombre, blanco, burgués y occidental es el representante universal de la humanidad, que además tiene un derecho natural sobre la mujer, la investigación feminista busca un cambio en las formas “de conocer y hacer las ciencias” (De Barbieri, 1998:104).
            Por último, es importante resaltar que las tres autoras, a lo largo de sus trabajos hacen énfasis en la necesidad de considerar la investigación feminista una propuesta política. Todas ellas resaltan que este tipo de investigación no debe permanecer en la academia, sino que es importante que sea un factor decisivo al momento en que se formulan políticas públicas que, a su vez, busquen la erradicación de la subordinación de la mujer.

Bibliografía:
Castañeda Salgado, Martha Patricia (2008) Metodología de la investigación feminista. Guatemala: CIICH, Universidad Nacional Autónoma de México. Pp.9-32

Cervantes, Alejandro (1994) “Identidad de género de la mujer: tres tesis sobre su dimensión social”. En: Frontera norte, vol 6, núm. 12, julio-diciembre, en línea: http://www2.colef.mx/fronteranorte/articulos/FN12/1-f12_Identidad_de_genero_de_ la_mujer.pdf [consultada el 13 de noviembre de 2011]

De Barbieri, Teresita (1998) “Acerca de las propuestas metodológicas feministas”. En: Eli Bartra (Comp.) Debates en torno a una metodología feminista, México: Universidad Autónoma Metropolitana. Pp.103-140

Gamba, Susana (coord.) (2007) Diccionario de estudios de género y feminismo. Buenos Aires: Biblos. Pp.42-44

Harding, Sandra (1998) “¿Existe un método feminista?”. En: Eli Bartra (Comp.) Debates en torno a una metodología feminista. México: Universidad Autónoma de Xochimilco. Pp. 9-34
INEGI(2003) “Violencia intrafamiliar”, en línea: http://www.mujerysalud.gob.mx/ [consultada el 18 de octubre de 2010]

Licausi, Gabriela (2010) Mitos, símbolos y territorio en: Santa María de Chink’a Dzono’ot y los designios del Fin del Mundo.Mérida: Universidad Autónoma de Yucatán (Tesis de licenciatura)

Spivak, Gayatri  (2003) “¿Puede hablar el subalterno?”. En: Revista colombiana de antropología, Vol. 39, Enero-Diciembre 2003. Pp. 297-304



[1] Fuente: INEGI, 2003

viernes, 24 de junio de 2011

Libros que hay que leer: Neuman y la tradición musical en India

The life of music in North India. The organization on an artistic tradition de Daniel Neuman

Neuman se dedica a describirnos la tradición musical de India del Norte. La música en esta zona tiene una significación fundamental en cuanto a la construcción de la identidad de los grupos. Junto a ella (la música), la tradición y la herencia cultural participan en el entramado social y en la definición de los individuos tanto dentro como fuera de sus grupos. El libro se divide en siete (7) partes que van desde el proceso de formación del músico, hasta la organización, la ecología y la estructura cultura de esta tradición musical.


EL MÚSICO
En la primera parte del libro se refiere al músico, el autor nos habla de todo un proceso de transformación por el cual el individuo debe atravesar para poder ser aceptado como músico.
Son tres los aspectos que se requieren para poder lograrlo, primero, se necesita disciplina, segundo, un maestro y, por último, un estatus espiritual, una intervención divina o gracia. Estos puntos surgen de diferentes concepciones en las creencias del Norte de India. El primer punto se puede entender a través riaz, un sistema de ideas sobre el trabajo individual puesto por el aspirante a músico o el músico en sí.
Antes de ser considerado un músico, el sujeto debe pasar por un período de dedicación y extrema práctica. Las horas que pasa tocando su instrumento, la constancia con que lo hace, su determinación y su concentración son esenciales ante este conjunto de ideas.
El autor nos cuenta diferentes anécdotas de sus informantes acerca de esta primera etapa: práctica continua, horas sin dormir, dedos lastimados, son entre otros parte de este período de aprendizaje. Riaz significa devoción y sirve para medir la dedicación del músico, es un concepto de gran importancia, ya que simboliza el esfuerzo mental, físico y espiritual del individuo en ese proceso de convertirse en músico.
Aún después de convertirse en músico, el sujeto sigue llevando a cabo las mismas ideas del riaz, es sólo que ya la práctica no es tan importante como lo podría ser el perfeccionamiento de la técnica.
El segundo punto se centra en la relación Guru-Shishya (maestro-discípulo), este punto no contradice en lo absoluto al anterior, ambos son de vital importancia en la formación musical del sujeto.
            Es así como para poder ser músico, es necesario también tener un maestro, un guru, que será de vital importancia a través de la vida del músico, no sólo por sus enseñanzas, sino también porque la imagen del guru respalda la del músico. El estudiante o shishya debe establecer una relación estrecha con su guru, el autor llega incluso a referirse la relación Guru-shishya como la de padre con su hijo. El guru enseña lo que sabe porque ama a su estudiante, porque lo considera digno de recibir sus enseñanzas, si no lo amara, no le daría nada. Por su parte el estudiante debe mantener una relación de extremo respeto hacia su maestro, debe servirle y atenderle continuamente, no debe hablar mal de este o permitir que otros lo hagan en su presencia, al referirse a él debe hacerlo con reverencia tocando su oreja derecha con su mano derecha (si es musulman). Incluso después de su muerte en shishya debe recordar a su maestro y lo mucho que le debe.
            Para muchos de los músicos esta forma de aprendizaje no puede ser sustituida por escuelas o libros, para poder convertirte en un intérprete profesional, debe atravesar un entrenamiento intensivo con su guru. Para el autor esta es una regla que permite la continuidad del sistema. Esta tradición subsiste gracias a la creencia de que para poder convertirte en músico reconocido, debes haber “heredado” el arte de tu guru, quien a su vez, las “heredó” de algún otro.
El último punto para poder ser considerado un músico se refiere, entonces a la gracia divina, Neuman considera que este aspecto se da cuando ya el sujeto se ha convertido en músico. Es entonces que su música se puede llegar a ver como una forma de devoción (según varios de los informantes), muchos de ellos llegaron a referirse a las experiencias religiosas que tuvieron a través de la música y a los aspectos espirituales de esta.

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL ENTRE LOS MÚSICOS
En esta segunda parte el autor se refiere a la organización de los músicos a partir del conocimiento que estos han adquirido. Se pueden dar distintas clasificaciones a partir de distintos ejes. Por ejemplo la primera clasificación que menciona, se da a partir de la herencia teórica y práctica, empezando por Gandharva, luego, Gunkar o Guni, Kalawant, Quawwal, Pandit, y finalmente, Nayak. Esta primera clasificación viene de la información histórica recopilada en el Madanul Mausiqi, escrito por Mohammad Karam Imam a mediados del siglo XIX. Todavía hoy en día esta clasificación es válida, pero existen discusiones sobre si es necesario ser descendiente de un músico que hubiese alcanzado alguno de esos niveles en aquella época, para que un músico pueda alcanzarlo hoy en día.
            Actualmente, más que un sistema jerárquico de clases los músicos se identifican también a partir de sus orígenes étnicos, su comunidad o su casta, es por eso que establecer una clasificación como aquella es muy simplista y debe requerir otro tipo de criterios.
            En este caso el autor explica otro tipo de clasificación que surge a partir de la identidad social, los roles, el estatus y el rango social, todo esto en relación a la ocupación del individuo que en este caso se refiere al músico. Por último, se refiere a una clasificación a partir del  contexto o desempeño del músico, como por ejemplo si son vocalistas o instrumentalistas.


LOS GHARANAS
Son principalmente grupos de músicos que surgen oficialmente en el siglo XIX, pero muchos llegaron a creer que tenían una antigüedad mayor. Los gharanas representan muchas cosas, un grupo de músicos con un linaje hereditario, una continua relación entre alumnos y maestros y un estilo musical determinado. Así, son grupos ligados por un estilo que ha sobrevivido a través de una tradición que permite el surgimiento de un sistema social, para el autor, esta concepto de gharanas está en constante cambio, redefiniéndose continuamente a partir de otro tipos de fenómenos sociales, muchos los han criticado considerándolos un sistema cerrado y negativo mientras que otros los alagan por sus distintivo estilo musical. Con los gharanas se hacen evidentes muchas de las creencias y concepciones de la India, basadas en la herencia y en la tradición, que son elementos de vital importancia en la construcción de la identidad de los diversos grupos y en este sentido la música ha jugado un papel fundamental y determinante.

TECNOLOGÍA Y TRADICIÓN
Con la llegada de las nuevas tecnologías es la utilización de otros elementos a momento del “performance”, como el micrófono o los efectos musicales, muchos temieron que la música hindú se viera modificada. Incluso se pensó que se vería afectada por las nuevas tendencias de las generaciones más jóvenes a ser incluida en el cine. Para el autor, este tipo de preocupaciones son comunes, pero, aún cuando se den estos cambios la tradición se mantiene intacta.
If we learn anything from this, it is that music systems, even those which put a high premium on stability, can be highly labile and can change by any measure quite dramatically. The changing organization of procedures and consumers, the new contexts of performances, and the modern technological environment all arise out of and reflect de dynamics of Indian society in this century. Whether they will culminate in a “tremendous shattering of tradition” remains to be seen. So far I believe, they have not. (Neuman, 1990:229)
          Creo que la postura del autor es evidente: no se debe pasar por alto la relación que se da entre la cultura y los avances tecnológicos, no se puede pretender obviar los cambios que se pueden producir a partir de otro tipo de procesos y fenómenos como la modernidad o la globalización, pero tampoco se puede pensar que si se llegan a producir cambios, los valores y tradiciones de esa cultura se perderán.

LA ESTRUCTURA CULTURAL
Continuando con la idea del capítulo anterior, en donde la tradición sobrevive a pesar de los cambios, el autor se pregunta a qué se debe esto y busca una respuesta. Uno de los puntos que llaman su atención se debe la concepción del  tiempo. Al pasado y al presente como uno sólo, en donde la idea de tiempo histórico le da a los sujetos un sentido de cercanía           en donde se identifican con facilidad con el pasado como si se refiriese a tiempos actuales.
            Es por eso que la idea de herencia es tan importante en esta cultura en particular, esto permite la sobrevivencia del sistema tradicional, por ejemplo, como ya mencionamos anteriormente, la idea guru-shishya demuestra la necesidad de la transmisión de todo un complejo de creencias y concepciones de una generación a otra y permite la continuidad.
Hoy en día es más difícil mantener esta relación entre maestro y alumno, a pesar de que muchos sostienen que esta sea primordial en la formación del músico. Pero se sigue promoviendo y los discípulos siguen sometiéndose a entrenamientos intensivos con uno o varios gurus.

COMENTARIOS FINALES
A lo largo del libro se pudieron encontrar diferentes patrones que sigue la cultura del norte de India con respecto a su música. A pesar de los continuos cambios y transformaciones que pueda sobrellevar, la tradición musical sigue manteniéndose y el sistema se ha mantenido sin ningún problema. No hay que olvidar que la transformación de un sistema cultural no conlleva a su deformación ni mucho menos a su desaparición, simplemente significa eso: transformación y adaptabilidad.

BIBLIOGRAFÍA:
Neuman, Daniel M. (1990) The Life of Music in North India. The Organization of an Artistic Tradition. The University of Chicago Press. Chicago