viernes, 25 de junio de 2010

Antropología social y estudios urbanos

La antropología urbana y su lucha por el reconocimiento


De la propuesta de aldea global, de la idea de culturas híbridas y de las numerosas teorías de la globalización, se ha dicho mucho. Durante una época las ciencias sociales se vieron inundadas por un huracán de explicaciones de lo global, todo se empezó a presentar a partir de un fenómeno de talla mundial, y la ciudad, se convirtió en uno de los personajes centrales de este cuento fantástico.

La ciudad fue objeto crucial de los grandes relatos teóricos sobre la modernidad-posmodernidad, así mismo de las transformaciones que acapararon la atención del mundo y desde ya, de los especialistas sobre la globalización (Lacarrieu, 2007:27).

El impulso modernista continuaba guiado por la idea de progreso; el desarrollo, las nuevas tecnologías, los medios de comunicación y las grandes empresas transnacionales se convirtieron en los escenarios principales de la trama teatral cuyo paisaje principal era el globo terráqueo. Como todo huracán, cuando su furia disminuyó, dejó entrever numerosos agujeros teóricos, metodológicos y prácticos que demostraban que era necesario explicar el fenómeno a partir de un acercamiento diferente.

Los vacíos abrieron paso a un debate: cada disciplina se postulaba a sí misma como la indicada para los estudios de ciudad, pero, a pesar de sus numerosas embestidas, la antropología no lograba eliminar su estigma de ciencia de lo lejano y, nuevamente, su posición de subalterna al hablar de la urbe era resaltada, incluso Monica Lacarrieu lo menciona cuando nos dice que en esos momentos la antropología corría el riesgo de quedarse atrapada en las ideas de comunidad y de cultura autocontenida (2007:32).

Una propuesta para estudiar la ciudad se abrió paso a empujones, era necesaria una conciencia interdisciplinaria y un análisis de las relaciones entre los global y lo local, no como opuestos, sino como articuladores, en conjunto, de diferentes fenómenos. La reemergencia de lo local, fue el punto clave para el resurgimiento de la antropología en los estudios urbanos y fue el trabajo de campo en la ciudad junto a los “estudios de caso” lo que terminó por concretarla como una ciencia de gran validez en los análisis actuales. Esto no quiere decir que la antropología haya corrido el riesgo de desaparecer, aunque su importancia en el plano de lo urbano fue puesta en duda.

Con esta propuesta de lo local y con este resurgimiento de la Antropología Urbana aparecieron también las numerosas críticas a los fundamentos propuestos por las teorías de la globalización, el supuesto de que las “ciudades modelo” servían como base para identificar el fenómeno, pasó a ser revisado junto a los conceptos de heterogeneización y homogeneización (considerados característicos de la era global).

Los sujetos de estudio son ahora actores sociales que intervienen en las dinámicas de la ciudad, se plantean entonces nuevas formas de abordarlos a partir de lo cotidiano, de diversas temáticas que se manifiestan entre los espacios públicos y privados: el género, la pobreza, la música, los deportes, el consumo, la ciudadanía, el patrimonio cultural, las migraciones, la salud, la identidad, la dimensión simbólica, la sustentabilidad, la juventud, son solo algunos de los temas que se pueden plantear y que incluso relacionados entre sí y a partir de los estudios de redes se pueden convertir en interpretaciones de la ciudad desde la perspectiva antropológica.

Aún así sigue viéndose lo global como un proceso fundamental para los estudios de las urbes, para García Canclini (2007), el estudio de lo urbano debe darse a partir de procesos atemporales,  globalizados y del establecimiento de imaginarios globales.


Modelos globales y resignificaciones a partir de lo local

Imaginar la ciudad, es crearla. Representarla a través de nuestras vivencias parciales nos permite apropiarnos de los diferentes espacios y resignificarlos a nuestro paso. Continuamente los actores sociales, en la ciudad, transformamos el espacio a partir de reflejos producidos por imágenes conocidas: reproducimos, entonces, los modelos de ciudades “globales”, pero al mismo tiempo los transformamos al procesarlos en el contexto local (Portal, 2007).

Las grandes ciudades han adquirido en nuestro tiempo una forma que las hace irreconocible. Se extienden por el territorio sin aparentes barreras hasta integrar poblaciones menores o bien construyen suburbios que se vuelven autónomos económica y administrativamente de la ciudad central (Nivón, 2003:15).

De igual manera, la manifestación de empresas transnacionales, la multiculturalidad y el turismo internacional son elementos que, según Nestor García Canclini (2003:8), representan a las “ciudades globales”. Sin embargo, María Ana Portal, en su texto “Construcción de la identidad urbana: la experiencia de la pérdida como evidencia social” (2003:45), nos dice que las rápidas transformaciones que sufre la ciudad transmiten la sensación de una supuesta pérdida de identidad que da paso a la aparición de la nostalgia, aunque, ésto es sólo en apariencia, porque como se ha mencionado anteriormente, los actores sociales resignifican los espacios. 


Las identidades son reformuladas a partir de lo "nuevo" que les ha traído su relación con la ciudad: por ejemplo, una zona rural conurbada donde se construye un centro comercial en donde alguna vez hubo tierras ejidales o una fábrica;  la gente acude a estos espacios privados de uso público y genera nuevas interrelaciones en las prácticas urbanas contemporáneas, en donde lo público adquiere distintos sentidos y también se pueden construir  identidades ciudadanas  (Portal, 2007).

Como parte final de este post, me gustaría resaltar la propuesta de Lacarrieu (2007:13) “la antropología debe ir más allá de la visión fragmentaria, que es fuertemente territorial, y repensar hasta la idea de comunidad en términos de sus contenidos antes que de su límites”. Pensar la ciudad como un territorio definido nos limita y nos impide ver los múltiples procesos que se dan al interior de ésta como resultado de las relaciones con el exterior o, incluso, de un sinnúmero de fenómenos que no necesariamente van ligados a una noción del espacio físico.

Bibliografía

García Canclini, Néstor (2003) “México 2010. Una ciudad que improvisa su globalización”. En: Alteridades, Julio- Diciembre. Año 13, núm 26. Pp: 7-14

--------- (2007). Diferentes, desiguales y desconectados: Mapas de la interculturalidad, Ed. Gedisa, Barcelona.

Lacarrieu, Mónica (2007) “La ciudad de los antropólogos o los antropólogos de la ciudad”. En: Nueva Antropología, Vol. XX, núm 67, pp.13-39. 

Nivón, Eduardo (2003) “Las contradicciones de la ciudad difusa” En: Alteridades, Julio- Diciembre. Año 13, núm 26. Pp: 15-33

Portal, María Ana (2003) “Construcción de la identidad urbana: la experiencia de la pérdida como evidencia social” En: Alteridades, Julio- Diciembre. Año 13, núm 26. Pp: 45-55




Fuentes digitales


Fotos ciudades:

http://www.arqhys.com/construcciones/mega-ciudades-manzanas.html

http://apronadcr.wordpress.com/2010/03/20/el-mundo-vive-en-la-ciudades/

http://www.viajejet.com/ciudades-de-inglaterra/ciudades-de-inglaterra-liverpool/


http://www.ofertaturisticas.com/hoteles-baratos-en-caracas.html


Gabriela Licausi
Febrero de 2009

jueves, 24 de junio de 2010

Literatura, cine y ciencias sociales: Neuromante

El cyberpunk como crítica social. Análisis de la obra Neuromante




Introducción

Cuando comencé a escribir este trabajo tenía pensado definir primero que es el cyberpunk y luego compararlo con las ciencias sociales. El problema es que a medida que me adentraba en el tema me confundía con el término de posmodernidad. Intenté buscar en varias partes por una definición clara de que es la posmodernidad hasta que, luego de varios textos, entendí que la posmodernidad no tiene un concepto único, podría verse, en todo caso, como una crítica a la modernidad, pero sin planteamientos teóricos verdaderamente definidos (Arditi, 1991)

Como un elemento que surge de la propuesta posmoderna, el cyberpunk representa, igualmente una crítica a la modernidad. No es, sino a través de proyecciones de futuros no tan lejanos que esta tendencia, en sus inicios literaria, se convierte en una crítica, en un mensaje reacción hacia los grupos con respecto a los problemas actuales de nuestra sociedad.

Los principales aspectos que se reflejan en Neuromante como crítica social, desde el cyberpunk y del posmodernismo, son: la dependencia a la tecnología, la excesiva contaminación junto a los desastres ecológicos que esta acarrea y el dominio de las grandes corporaciones.

Por otra parte, el cyberpunk (y en Neuromante también se puede ver esto) toca la temática de los cyborgs como construcciones sociales que son el resultado de el manejo tecnológico y científico, del surgimiento de nuevos significados establecidos por esa nueva ciencia entrelazada a la  tecnología que, desde el punto de vista de Haraway, nos afecta a todos porque “todos somos cyborgs” (Haraway en el manifiesto de los cyborgs).

¿Qué es un cyborg?

Es un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción (Haraway, 1991:253)

En la ciencia ficción, los cyborgs son individuos mitad humanos mitad máquina, seres que han sido alterados física o biológicamente para desempeñar un papel específico, mejorar algún malfuncionamiento o defecto, o simplemente por cuestiones de la “imagen estética” y la apariencia física. Son sujetos dependientes de la tecnología (la ciencia), la cual incluso, es capaz de prolongarles la vida. En Neuromante tenemos a Molly[1], por ejemplo:

Él [Case] advirtió que las gafas estaban quirúrgicamente implantadas, sellando las cuencas. Las lentes plateadas parecían surgir de una piel lisa y pálida por encima de los pómulos… Extendió las manos [Molly], las palmas hacia arriba, los pálidos dedos ligeramente separados, y con un sonido metálico apenas perceptible, diez cuchillas de bisturí de doble filo y de cuatro centímetros de largo salieron de sus compartimientos bajo las uñas rojas. (Gibson, 1984:18-19)

Desde mi punto de vista, el aspecto más importante que convierte a estos individuos en cyborgs es esa eterna dependencia con respecto a la tecnología. Hoy en día los seres humanos nos encontramos atrapados en esta dependencia, no es solamente el hecho de que utilicemos los aparatos tecnológicos, sino que, de una forma o de otra, nos estamos convirtiendo en una misma cosa. Recuerdo entonces mi rutina matutina; me levanto al escuchar el reloj despertador, enciendo el televisor y sintonizo MTV mientras me doy un baño, ya lista para salir, me pongo el IPOD y salgo de mi cuarto. Continuamente escucho esta expresión entre mis familiares: “Es que Gabriela ya se fusionó con el aparato ese…”. Camino por la calle y noto que no soy la única persona “fusionada” con un elemento electrónico, decenas de personas pasan a mi lado encerradas en  sus propios mundos pensando quien sabe qué creo que por esto Bukatman afirma que los tecnológico y lo humano ya no son una dicotomía (Burrows, 1995).[2]

Llegando a ejemplos más extremos, podemos pensar en las cirugías plásticas[3], las operaciones intrauterinas (como la espina bífida en los bebes por nacer) o incluso el Bypass que se coloca en operaciones cardíacas, a través de las cuales se nos presenta la ciencia y la tecnología como algo vital a la supervivencia humana: el hombre y la máquina pasan a ser uno.
Podemos retomar lo dicho en el post anterior sobre El Hombre y la Cámara (1929) de Dziga Vertov, la primera imagen que nos proyecta es la del lente de una cámara y un ojo en ella, simbolizando la unión entre ambos, el hombre y la cámara como un solo ente que para Vertov simbolizaba el máximo alcance de la objetividad y la perfección a través de la tecnología. Con la propuesta modernista la imagen de la sociedad industrializada era la de la perfección que representaba también una fase de transición hacia una sociedad todavía más perfecta, una sociedad post-industrializada, post-humana.


Nuestra transición al mundo pos-humano del ciberespacio… está ocurriendo gradualmente. Muchas de las nuevas actitudes hacia el cuerpo y los nuevos modelos de comportamiento social no son particularmente significativos si los vemos de forma aislada, pero vistos juntos, estos nos muestran una tendencia hacia un nuevo modelo radical… (Deith en Burrow, 1995)[4]
           
Para Haraway (1995) el Cyborg es una metáfora de aquellos en lo que los habitantes del mundo posmoderno nos estamos convirtiendo. A partir de la tecnología surgen nuevas representaciones de la realidad social; nuevos flujos, nuevos límites que dan paso a la conformación de este “nuevo hombre”, de este cyborg.

Para Arditi, este cyborg es el mismo de la que hablaba Foucault, aunque Foucault no hablaba de cyborg, sino que se refería al hombre como una construcción del mundo moderno “no mayor de dos siglos” que desaparecería con la aparición de una nueva forma (1995:10).

El hombre moderno está lleno de composiciones binarias que se oponen entre sí, estas dualidades, según Haraway se romperán dentro de ese universo tecnológico y científico gracias a que esos nuevos límites surgirán también nuevos significados que serán tomados por los cyborgs para crear un futuro distinto.

"A finales del siglo XX -nuestra era, un tiempo mítico-, todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en unas palabras, somos cyborgs . Éste es nuestra ontología, nos otorga nuestra política. Es una imagen condensada de imaginación y realidad material, centros ambos que, unidos, estructuran cualquier posibilidad de transformación histórica" (Haraway, 1991).

El Cyberpunk en la literatura y el cine

Neuromante

El primer escenario que se nos presenta es el de un bar en la ciudad de Chiba, aquí encontramos a Case, un “vaquero” del ciberespacio y a Ratz el cantinero, quien tiene un brazo reconstruido, “protésico (Gibson, 1992:59), el narrador nos muestra a estos dos personajes y poco a poco nos va explicando quién es Case. Todos los personajes se mueven en un universo tecnológico, el ciberespacio se ha convertido en un espacio delimitado y, hasta cierto punto, tangible[5].


El ciberespacio. Una alucinación consensual experimentada diariamente por billones de legítimos operadores, en todas las naciones… una representación gráfica de la información abstraída de los bancos de todos los ordenadores del sistema humano. Una complejidad inimaginable. Líneas de luz clasificadas en el no-espacio de la mente, conglomerados de información. Como las luces de una ciudad que se aleja… (Gibson, 1984:35).

Case es uno de aquellos que puede “circular” por este ciberespacio o al menos solía serlo hasta que traicionó (les robó unas grandes cantidades de dinero) a sus jefes y estos como castigo lo imposibilitaron al provocarle un daño en el sistema nervioso que le impedía seguir accesando en él. Case gasta todo el dinero que se había robado en médicos y clínicas (oficiales e ilícitas) buscando reparar el daño que le habían causado sin lograrlo y perdiendo las esperanzas. Ahora Case se mueve en lo más bajo de la ciudad, obteniendo dinero de pequeños trabajos ilícitos como la venta de cosas robadas, pequeñas estafas y algunos asesinatos pagos, de la misma forma se consume diariamente en las drogas y en situaciones riesgosas esperando que en cualquier momento llegue su final.

Es entonces cuando aparece Molly. Molly, a mi parecer es el emblema perfecto de los cyborgs de Gibson; presenta modificaciones en todas las partes del cuerpo: implantes en los ojos —los cuales le permiten ver mejor, ver en la oscuridad y obtener información del entorno y de las personas que ve— modificaciones en el sistema nervioso y cuchillas implantadas en las manos que surgen de sus dedos cuando ella lo desea, una “samurai de la calle”. Molly lo lleva con Armitage, un individuo oscuro y frío que estás siendo utilizado, no sólo física, sino psicológicamente[6] por un “fantasma” del mundo tecnológico, Wintermute.

Case es contratado por ellos y tras una serie de complicadas operaciones médicas recupera su habilidad de introducirse en el ciberespacio y moverse en él, de atravesar sus mundos y submundos separando su conciencia de su cuerpo, llegando incluso a ser capaz de entrar el cuerpo de Molly a través de una especie de chip que ella se coloca: puede sentir, ver y escuchar lo que ella lo mismo que ella, pero sólo en el sentido físico, ya que no puede saber lo que ella piensa ni tampoco puede comunicarse con ella.

El mundo que nos presenta Gibson, es un mundo dependiente de la tecnología, controlado por las empresas transnacionales y la mafia[7], un mundo contaminado al extremo, en donde los elementos culturales pueden confundirse entre sí y la tecnología, de alguna manera a adquirido “conciencia” y se convierte en un personaje más del mundo social, capaz de controlar y manipular a los individuos que en el habitan.

El género cyberpunk en la literatura


Como ya se ha dicho, las historias cyberpunk se pueden considerar como pronósticos alternativos del cambio social, económico y cultural en el mundo a raíz de los avances tecnológicos, la concentración del poder en las grandes corporaciones y los desastres ecológicos. Además, con el cyberpunk aparece por primera vez y de forma concreta la representación de un mundo virtual el cual es llamado por Gibson como el "ciberespacio" y otras veces, la " matriz".

El Boom del Cyberpunk se dio con el Neuromante, a partir de la obra de Gibson empezaron a aparecer numerosas obras de diferentes autores y se formó, gracias esta tendencia el movimiento cyberpunk, el cual fue adoptado por diferentes esferas aparte de la literatura como el cine, la música y, finalmente, las ciencias las ciencias sociales

El cyberpunk en el cine

El género cyberpunk no sólo afectó la esfera literaria, sino que a partir de la literatura se dio paso a un sin número de películas que hoy día siguen siendo tomadas en cuenta cuando se habla de cyberpunk: en 1925 apareció Metrópolis, esta película puede ser considerada como antecedente del cyberpunk, en ella aparece una sociedad del futuro (futuro de esa época) dominada por las megaempresas en un mundo contaminado y lleno de fábricas en el cual han sido creados suburbios en el subsuelo para que vivan los marginados en situaciones de extrema miseria.

En 1982 se produjo Blade Runner, en esta película se pueden ver con mayor claridad los espacios contaminados, cloacas, basura, un mundo oscuro y sucio en donde las grandes empresas, a través de la tecnología, han creado a unos seres antropomorfos que tienen funciones específicas y corta vida.

Screamers en 1995, es otro ejemplo, en esta película nos muestran un mundo desértico resultado de la guerra entre la NBE (Nuevo Bloque Económico) y la Alianza (conformada por científicos y mineros), esta guerra se dio a raíz de una escasez energética y la aparición del berinio (un mineral súper energético y radioactivo), pronto, las armas creadas por la alianza toman control de sí mismas y buscan destruir a la humanidad, al mismo tiempo que aprenden a evolucionar y a reproducirse a sí mismos.

The Matrix en 1999, las máquinas y las computadoras dominan al mundo por completo e incluso la conciencia de los seres que en este habitan, tienen total dominio de la realidad virtual, el mundo que los humanos conciben como "real" se ha convertido por completo en un simulacro creado por las computadoras.

Los hijos del hombre (2006) en esta película no aparecen las computadoras dominantes ni los seres mitad humanos mitad máquina, pero puede encontrarse el cyberpunk en los siguientes elementos: el dominio de las empresas multinacionales, los desastres ecológicos y la contaminación que han provocado un aumento de la tasa de mortalidad infantil junto a la infertilidad de todas las mujeres del mundo, en este caso en particular de la historia nos muestra el fuerte rechazo de ciertas sociedades a los migrantes. Todas estas películas al igual que el libro Neuromante, presentan críticas del presente con respecto a lo que podría ser el futuro.



El Neuromante en las ciencias sociales


El cyberpunk como crítica de la realidad social


El  cyberpunk podría ser considerado una prognosis del desenlace de nuestra propia realidad social si los problemas actuales no son resueltos. Se nos presentan futuros alternativos con situaciones de nuestra época llevadas al extremo, pero no tan distantes que nos permiten hacer una crítica de nuestra posición actual (Vargas Cetina, 2004).

El cyberpunk nos presenta una crítica socio-cultural, económica y ecológica de la realidad social que vivimos al mostrarnos en lo que podríamos convertirla, transmitiendo un mensaje de conciencia a un público en general. En este caso, qué mejor forma de transmitir el mensaje deseado, sino, a través de la ciencia ficción, ya sea en el cine o en la literatura, ya que es uno de los géneros con mayores niveles de aceptación en la sociedad actual.

Dejando de lado la exageración y el misticismo del cyberpunk, a mi parecer, éste encaja perfectamente como crítica social al permitirnos ver lo que podría ser nuestro futuro si continuamos los excesos actuales. ¿Qué mejor que utilizar un discurso conocido haciendo uso de sus propios códigos (los del espectador) para permitirles una mayor asimilación de la crítica?

El Cyberpunk y las sociedades de riesgo

La imagen que nos da la obra de Gibson en la de una sociedad de riesgo. Las sociedades de riesgo son sociedades postindustriales que son producto de una transición que se da a partir de las sociedades modernas.[8] En éstas ya no se concentra el poder en un gobierno específico, sino en aquellos que manejan el capital: las corporaciones multinacionales.

Poder, en el mundo de Case, significaba poder empresarial. Los zaibatsu, las multinacionales que determinaban el rumbo de la historia humana, habían superado las viejas barreras. Vistas como organismos, habían conseguido una especie de inmortalidad. No podías matar a un zaibatsu asesinando a una docena de ejecutivos importantes; había otros que esperaban para ascender un nuevo peldaño, hacerse cargo del puesto vacante, acceder a los vastos bancos de memoria empresarial. (Gibson, 1984: 127)


En estas sociedades de riesgo, se da también una crisis ecológica, la cual afecta todos los ámbitos socioculturales y físicos: la variedad de vida se ve reducida; el agua, el aire y los alimentos contaminados junto a las tecnologías peligrosas que afecta tanto la salud como la vida social de la personas.[9]

Los árboles eran bajos, retorcidos, imposiblemente añosos: resultado de la ingeniería genética y la manipulación química. A Case le hubiera costado distinguir un pino de un roble, pero un sentido común de chico de la calle le decía que aquellos eran demasiado bonitos, demasiado total y definitivamente arbóreos. Entre los árboles, en cuestas suaves de irregularidad demasiado estratégica, las coloradas sombrillas protegían a los huéspedes del hotel de la infalible radiación del sol Lado-Acheson.  (Gibson, 1984:80)

En el Neuromante no solo la contaminación ha llegado a niveles extremos, sino que los mismos humanos se han visto en la necesidad de crear mundos artificiales con la ayuda de la tecnología y la ciencia. Otro aspecto que se encuentra en la obra, característico de las sociedades de riesgo, es la distribución de las clases sociales, en Neuromante parece ser una separación bastante abrupta: los acomodados, que gozan de los beneficios de la tecnología, y los marginados que sólo tienen acceso a lo tecnológico a través del mercado negro.


Finalmente, el hecho de que las nuevas tecnologías generen nuevos riesgo que son inevitables y que el conocimiento científico-tecnológico pase a un primer plano, son características suficientes para demostrarnos que no solamente las obras de Gibson, sino la literatura cyberpunk en general nos presentan sociedades de riesgo.

La vida cotidiana y las características culturales en Neuromante


En el cyberpunk se nos muestran también características de los fenómenos de desterritorialización y reterritorialización de elementos culturales, además de una marcada diversidad.
                
Un estallido de francés en una mesa vecina le llamó la atención: los niños dorados que había visto planeando sobre la bruma del río la noche pasada. ...Detrás de ellos, en otra mesa, tres esposas japonesas vestidas de tela de saco a la Hiroshima, esperaban a esposos sarariman, los rostros ovalados cubiertos de cardenales artificiales; era, lo sabía, un estilo extremadamente conservador, que pocas veces se veía en Chiba. (Gibson, 1984:80)
           
En cuanto a la vida cotidiana se aprecia con facilidad la dependencia a la tecnología, sobre todo en las clases acomodadas, de todas formas en las zonas marginales sigue presentándose esa misma dependencia a la tecnología, pero desde otro punto de vista, el acceso a los medios tecnológicos se da con gran dificultad y suele ser tecnología de segunda mano.

Por otra parte, la imagen del cuerpo que se nos muestra en este género literario depende totalmente de los avances tecnológicos, es decir, se dan modificaciones estéticas que pueden ir desde simples cirugías plásticas a cambios en el color de la piel o llegar incluso a los implantes de partes mecánicas, como es el caso de los personajes Ratz y Molly.

Advirtió entonces que los bronceados eran irregulares, un efecto de esténcil producido por estimulación selectiva de melanina; múltiples tonos superpuestos en diseños rectilíneos que definían y resaltaban la musculatura: los pechos pequeños y firmes de la chica, la muñeca del chico que descansaba sobre el esmalte blanco de la mesa. A Case le parecían máquinas hechas para correr; sólo les faltaba llevar las etiquetas de sus peluqueros, de los diseñadores de sus monos de algodón blanco y de los artesanos que habían, elaborado sus sandalias de cuero y sus sencillas joyas. (Gibson: 1984:80)

Conclusiones


Tecnología, consumo  y sociedad



El capitalismo exige para su supervivencia elevados niveles de circulación de mercancía y de destrucción de bienes, creando necesidades artificiales para renovar diariamente los elementos tecnológicos en manos de los consumidores sin importar si satisfacen sus necesidades o no.

Mientras que en varias partes del mundo, las necesidades básicas[10] de millones personas no están siendo satisfechas, en otras los científicos se dedican a recrear una tecnología obsoleta. Hace poco leí en el periódico[11] que se premió con el Nobel a un investigador que ha estado trabajando con las nanotecnologías y en la noticia el periódico resaltaba que gracias a él es que existen los IPOD. Otro día vi una noticia con el siguiente título: “Quieren matar la IPHONE”. El IPHONE en un teléfono celular que tiene un sin número de funciones diferentes a las de la comunicación telefónica (fotos, música, video, juegos y quien sabe que más), la noticia mencionaba que se había “creado” un teléfono que sustituía al anterior porque le habían agregado nuevas funciones.[12]

Diariamente, con ayuda de los medios de comunicación, las grandes empresas crean necesidades que llevan a las persona a consumir. En el documental Les Glaneurs et la glaneuse de Agnès Varda (2000), se nos muestra a los “recolectadores”: recolectadores de comida, de objetos reutilizables tomados de basureros o zona en donde son arrojados. Esta directora hace una crítica al valor de uso de las cosas que, por las innovaciones tecnológicas y el proceso de industrialización terminan convirtiéndose en desperdicio para la sociedad. Esto lo podemos ver en Neuromante, ya que por la constante innovación tecnológica empujada por las grandes empresas se ha dado una excesiva contaminación asociada a las enormes cantidades de desperdicios.

La aparición de estas “nuevas necesidades”, que no son más que necesidades artificiales en nuestra la realidad social nos lleva a depender enteramente la tecnología debido a que es ésta la única que puede cumplir con semejante tarea[13]. Con la aparición de estas necesidades se presenta también una confusión entre lo real y su representación.

"Cuando lo real ya no es lo que era, la nostalgia cobra todo su sentido. Pujanza de los mitos del origen y de los signos de realidad. Pujanza de la verdad, la objetividad y la autenticidad segundas. Escalada de lo verdadero, de lo vivido, resurrección de lo figurativo allí donde el objeto y la sustancia han desaparecido. Producción enloquecida de lo real y lo referencial, paralela y superior al enloquecimiento de la producción material: así aparece la simulación en la fase que nos concierne —una estrategia de lo real, de neo–real y de hiperreal, doblando por doquier una estrategia de disuasión" (Baudrillard, 1978:13). Para Baudrillard, se termina transformando la realidad en imágenes, a través de cuatro pasos[14] se llega a lo que se llama la Realidad Virtual, ya la realidad no existe, lo que se encuentra ante nosotros es una representación solamente. 

En Neuromante la Realidad Virtual se refleja como una experiencia multisensorial, en la cual la computadora busca convencer a los personajes de que están en otro mundo, es la computadora quien tiene el control, como en la primera aparición de Wintermute ante Case, se le presento como Linda Lee y le mostró un entorno que este ya conocía, continuamente en la historia, cada vez que Wintermute se presenta ante Case, recrea una realidad preexistente.

Hacia donde vamos


El avance tecnológico es inevitable, pero ¿lo es también nuestra dependencia a este? O peor aún ¿es necesaria la concentración de estos medios tecnológicos en sólo algunos sectores? En un mundo capitalista, aquel que maneja los medios de producción es quien domina y oprime, quien establece el discurso dominante[15], quien coloca la razón y el conocimiento en una sola perspectiva[16]: es quien tiene el poder.

Es necesario quizás que notemos nuestra debilidad, nuestra dependencia a un mundo simulado: “…Haraway reclama es un acto de intervención y moralidad, de responsabilidad (por parte de los cyborgs); es una alarma, un grito para que no se deje la construcción de los límites posmodernos en manos de las corporaciones multinacionales, los especialistas médicos o los grandes magnates de los medios de comunicación—y se permita así que la posmodernidad se convierta en una realidad marcada por la opresión…” (Arditi, 1995:14)

Es que acaso ¿debemos aceptar sumisos tal destino ante la opresión de unos cuantos y ante la imposición de su discurso? Es que acaso ¿nos hemos convertido en los subalternos de la posmodernidad incapaces de hablar y opinar?


Bibliografía

Arditi, Jorge (1991) Analítica de la posmodernidad en Donna Haraway. CientíficosCyborgs y Mujeres: La Reinvención de la naturaleza.  Nueva York: Routledge.

Appignanesi, Richard y Chris Garrat (1997) Posmodernismo para principiantes. Buenos Aires, Era Naciente

Beck, Ulrich (1994) La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad, Paidós, Barcelona


Baudrillard, Jean (1978) Cultura y simulacro. Barcelona, Editorial Kairós


Burrows, R. J. (1995) “Cyberpunk as Social and Political Theory” en Cyberpunk projecthttp://project.cyberpunk.ru/idb/cyberpunk_as_socpolitical_theory.html Página visitada el 15 de septiembre de 2007


Gibson, William 1984.  Neuromante. Versión digital: http://members.lycos.co.uk/coyote85/William%20Gibson/William %20Gibson%20-%20Neuromante.pdf  
[Página visitada el 10 de septiembre de 2007]

Haraway, Donna J. 1991.  “El Manifiesto de los Cyborgs”, en CientíficoCyborgs y Mujeres: La Reinvención de la naturaleza.  Nueva York: Routledge

Pisticelli, Alejandro (2002) Ciberculturas 2.0.  En la Era de las Máquinas Inteligentes.  Buenos Aires, Barcelona, Ciudad de México. Piados

Vargas Cetina, Gabriela (2004) La asociación efímera. Repensando el concepto de comunidad desde la literatura cyberpunk. Página Web visitada el 28 de septiembre de 2007. http://www.cuadernos.bioetica.org/doctrina38.htm


Filmografía

Agnès Varda (2000) Les Glaneurs et la glaneuse. DocumentalCiné Tamaris, Francia

Cuarón, Alfonso (2006) Los hijos del hombre. FicciónUniversal Pictures, Estados Unidos, Reino Unido y Japón

Lang, Fritz (1926) Metrópolis. Ficción, Eric Pommer, UFA, Alemania

Scott, Ridley (1982) Blade Runner. Ficción, Warner Bros, Estados Unidos

Vertov, Dziga (1925) El hombre y la Cámara. Documental) Dziga Vertov, cinemaojo, Unión Soviética

Wachowski Brothers (1999) The Matrix. Ficción, Warner Bros. / Village Roadshow, Estados Unidos


Fuentes digitales

Fotos de las portadas del Neuromante
http://leelibros.com/biblioteca/?q=node/16818

http://www.fantascienza.com/blog/stranoattrattore/2008/09/12/
neuromancer-il-primo-poster-ufficiale/

http://picandocodigo.net/2007/5ª-feria-del-libro-maldonado-
libro-abierto/

http://www.iusanandres.es/Literatura/Nueromante.htm

Fotos de Matrix
http://edisonscut.blogspot.com/2009/10/confesiones-de-un-cinefago-parte-
vi.html

Foto de Los hijos del Hombre
http://relyteo-sever.blogspot.com/

Fotos Sociedades de Riesgo
http://elproyectomatriz.wordpress.com/2008/04/22/informe-iron-
mountain/

http://www.educarm.es/admin/aplicacionForm.php?dept=6&mode=visualizaAplicacionEducativa&aplicacion=
ETAPA_SECUNDARIA&zona=CONSEJERIA&menuSeleccionado=

http://www.vliberal.com/blogs/medio-ambiente/wp-content/uploads/2008/12/000552530.jpg

Foto de Metrópolis
http://beastblog.wordpress.com/2008/02/19/metropolis-1926/


Gabriela Licausi Pérez
Junio de 2010


[1] Este es sólo un ejemplo, se podría decir que todos los personajes de la Novela son cyborgs.
[2] Traducción nuestra del texto de Burrow, 1993
[3] Los implantes de silicón, los cambios de sexo, operaciones de nariz, etc.
[4] Traducción nuestra del texto de Burrow, 1993
[5] La gente puede “entrar”, “salir”  y “moverse” a través de este gracias a modificaciones en el sistema nervioso.
[6] Esto se descubre casi al final de la historia, al principio Armitage es presentado como un individuo solido, hasta cierto punto el jefe. Se sabe que recibe órdenes, pero parece actuar de forma voluntaria.
[7] Gibson utiliza el término “Yakuza”, el cual es una forma de referirse a la mafia Japonesa.
[8] Ulrich Beck
[9] Toledo, 1993
[10] Comida, vestido, descanso, etc.
[11] Diario de Yucatán del 10 de octubre de 2007 en primera plana.
[12] Diario de Yucatán del  7 de octubre de 2007 en la parte de economía
[13] ¿Puede hacerlo realmente?
[14] Cuatro pasos que van desde la imagen como reflejo de la realidad básica hasta el simulacro posrmoderno (Appignanesi y Garrat, 1997:130-132)
[15] Según Appignanesi (1997:82) Foucault habla de la aparición de un discurso dominante en diferentes períodos de la historia que era el cual regulaba, clasificaba y excluía dentro de una sociedad.
[16] El logocentrismo, crítica principal de la mayoría de los autores posmodernistas.